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jueves, 6 de diciembre de 2018

El viajar es un placer

El voyeurismo es la esencia del teatro. Es, técnicamente, ir a espiar en las vidas de otros asumiendo que uno, como espectador, no participará, en principio, de la trama. Es viajar por un rato en las conciencias de otros, en la mayoría de casos en las miserias, el drama personal llevado a escena, y aceptar que uno está ahí mirando pero que los activos partícipes de los hechos hacen como que no estamos. O nosotros hacemos como que no estamos, esa dificultad de involucramiento que asume el pasivo rol de espectante. Y así la expectativa se hace carne, hasta el instante mismo del primer indicio de comienzo de obra.

La obra es el producto logrado por el elenco estable y constitutivo de esa orgía artística que es la celebración de la actuación en un recinto delimitado. Y el vouyerista público se entretiene inspeccionando, e incluso criticando luego, el acto de hacer. Y de mostrar. La líbido que despierta saberse observado. ¿Para qué actúa un actor, o con qué finalidad, y se enriquece el alma y la autoestima al hacerlo, y en el teatro de forma repetitiva, hasta sacarle el mayor jugo a ese personaje que se le regalaba, primero en letras y luego en cuerpo, para ser interpretado? Representado. Identificado. Touche.

martes, 13 de marzo de 2018

Proceso

Ideo. Tramo. Pergenio. Armo. Bajo. Plasmo. Elucubro. Vuelvo a idear. Corrijo. Asomo. Escondo. Retazo. Retaceo. Destruyo. Reconstruyo. Canso. Sigo. Retomo. Me importa un bledo. Me entusiasmo. Concreto. Centro. Focalizo. Queda. Deja de pertenecerme el verbo. Se fue. Suelto. Suelta. Ella. La obra. Se desprende. Toma vida. La hace propia otro. Se hace propia a sí misma. Crece. Se marchita. La riego. Cuido. Reparo. Dejo. Ahuyento. Detecto. Enmiendo. Deslizo. Elijo. Dirijo. Condujo. Ella. La obra. Dedujo. Deduzco. Induzco. Conduzco. Endulzo. Freno. Arrepiento. Transmito. Ejecutan. Sugieren. Predicen. Dicen. Gusta. Asimilan. Asimilo. Me enriquezco. Aborrezco. Socializo. Me hipnotizo. Me deslizo. Agrieta. Expone. Se muestra. Demuestra. Condice. Condiciona. No importa. Emociona. Opina. Que trina. Que lindo. Que ocho cuartos. Que sí. Que no. Que ya está. Toca empezar otra. Ideo...

martes, 15 de agosto de 2017

Entrenando

Entrenar es alimentar la capacidad productiva.

Al darle forma a la masa de intenciones que tenemos le permitimos al creador que nos habita que juegue y libere algo de lo mucho que lleva dentro. Eso fomenta en nosotros mismos una autoconfianza que se afirma de acuerdo al avance que nos permitimos tener.

Ensayar es darle consistencia a la coraza. Y desarmarla. Y buscarle sus ribetes, sus límites. Es liberar algo de la prueba y el error necesarios para generar arte.

Generarte es revolver y buscar en la masa confusa de sensaciones que eres para que, de ese ensayo al que nos animamos, y sometemos también, salga un elemento disruptivo, particular, siempre singular, que nos permita sistematizar ese estilo personal, que si no ensayamos desconocemos, porque el único campo interviniente en la realidad es la acción, el hacer, el manifestar, el decidirse a enchastrarse lo necesario para que salga el diamante en bruto que todos llevamos.

El ser creativo sale ensayando. No temiéndole a la prueba y el error. Sobre todo al error. El error es grieta, es el espacio por el que asoma la singularidad humana, y dejando que se haga presente es que se permite trabajar y pulir esa originalidad surgida. Buscar un patrón, sistematizar un modo de hacer, encontrar con qué nos sentimos cómodos y fluye, básicamente, lo que queramos ensayar.

Y desde luego, después mostrar. Porque el proceso creador no se completa sin la ¿inevitable? exposición que implica dar a conocer el proceso asimilado y plasmado.

Ensayando es que se conoce la gente.

jueves, 23 de marzo de 2017

Hago Arte

Hago Arte porque el proceso creativo ayuda a sanar heridas, conscientes e inconscientes.
Hago Arte porque mi deseo irrefrenable de comunicar(me) si no lo canalizo por la vía artística se me convierte en bronca interior, y tengo más que demostrado que guardado conduce a enfermarse eso.
Hago Arte porque es la vía que siento menos contaminada hoy en día, para poder expresar la voluntad de evolución, social y personal, sin que importe -en alguna medida- más que lo que sale de tus tripas.
Hago Arte porque es lo que quiero transmitirle a mi descendencia, que la vida es linda, que hay que pelear por lo que sentís que te ayuda, sirve, es útil y encima si te animas a transmitirlo no sabes por dónde puede volver esa expresión consumada. El Arte te sorprende cada día.
Hago Arte porque es la única forma que conozco de Ser como soy, sin que interfiera la desazón social, que podrá ser necesaria pero que siento que es fácil de manipular con los medios convencionales taladrando siempre con un mensaje fragmentador.
Hago Arte porque el entusiasmo no se negocia.
Hago Arte, y mañana es otro de esos días que el proceso se comparte al público.
Si algo te resuena, venite que la vamos a pasar joya.
Nos vemos.

jueves, 4 de agosto de 2016

Querer y necesitar

¿Cómo hacés que un nene no quiera lo que vos tenés? ¿Es normal que el mayor entretenimiento sea morder cartón y plástico? Envases, bah.

¿Cómo se evalúa si se le está dando todo lo que quiere? ¿Lo que quiere o lo que necesita?
¿Mi viejo se fue habiendo hecho lo que quería? Si nos vamos, ¿para qué perder el tiempo en cosas que no nos van?

Gonzalo se pasea. Tira todo. Se agarra de las cosas para caminar. hay que taparle lugares de riesgo, sacarle cosas chicas de la mano, intentando no decir no o censurar. Un trajín…

Dejarse sentir libera sensación, y esa sensación queda en el cuerpo, porque tiene memoria. Conserva lo que en algún momento le produjo buena sensación. O repele lo que mala.
Eso es la magia de escenificar lo que nos pasa. Ponerse en el lugar de otro y dejarse ser. Luego se convierte en necesidad.

Necesitar algo es estar en la imperiosa voluntad de lograrlo. Querer algo tiene una carga más romántica, donde muchos asimilan el querer con desear algo que no se tiene, mientras que otros optamos por vincularlo al deseo motor, con el fin de alcanzarlo y no de siempre estar anhelando lo inalcanzable. Desear es expresión de voluntad, y la acción es lo que lleva a entrometerse, intersticialmente, en las grietas que produce ese deseo, en lo que lo moviliza.

Gonzalo desea. Necesita algo y tan sólo va. Se dirige hacia el objetivo con una premura y decisión que nada pasa a importar más que eso. Quiere con ganas. Y eso me pone contento. Ya se para y hace equilibrio un rato.
El bendito equilibrio que uno aspira a conseguir en algún momento. Consigo equilibrar y la balanza se desacomoda hacia el vicio mayor de superarse.

Los habemos quienes nos sentimos movilizados por el deseo de superación, así como los hay quienes en su querer inconcluso depositan todo su deseo, en pretender y hasta exigir algo que no ocurre. Lo que ocurre, ocurre, y desde esa verdad leída por los ojos que lo deseen es que se desarrolla el convencimiento de estar en el camino deseado. Y dale con que es deseado. El camino es el trazado, el anhelado, el conseguido al fin de cuentas. El idealismo atenta contra la realidad, y lo real es que el juicio es la condena mayor del ser deseante. El que quiere con ganas usa el juicio como un medio intuitivo de saberse hacedor de realidad.

Me pintó hablar con frases cortas hoy se ve. Es lo que hay. Lo que no hay es imposible que sea.

Necesito querer. Querer necesito. Y el deseo es un cuento chino.