Selfieconfidence.
Principio de realidad. Condiciones de
posibilidad.
Usufructo material del calvario
corporal.
Prisión mental de libertades
corporales inmersas.
Por más que te lo cuenten, tendrás que vivirlo. Por más que no lo veas, pasa. Por más que quieras, habrá que entregarse a como quiere ser.
De repente, cuando se me apagaron las
ilusiones personales con la muerte de mi padre en 2016 -el 26 de
marzo, día del hincha de Independiente-, cuando el Mariscal trataba
de darle cause a ese plantel que se resistía a ocupar su lugar en la
historia, cuando ya no había otra opción más que la renuncia y la
entrega, apareció ese hombre que focalizó la atención mediática
en la tecnología voladora que traía junto a su plantel de
meticulosos ojos clínicos, y que encima se notaba que tenía mucho
más contenido que miles de drones, porque le inyectó la sangre roja
llena de travesías epopéyicas al grupo de dirigidos que, de un
plumazo, supo orientar hacia un objetivo común. Allí, en esos
tiempos aciagos, apareció un concepto claro. Compromiso, actitud e
intensidad, son las condiciones que llevarían al CAI, a recuperar su
ADN imborrable. La transmisión y asimilación de un aprendizaje
simbólico eterno, como ese Saludo histórico con los brazos en alto
al mundo, nuestro Haka sudamericano, en la cancha que toque, fueron
lo que terminó de enamorarme de vos. Sí, Ariel, de comienzo fue.
Amor a primera vista, le dicen. Es mucho más. Fue reconocer que en
lo que estabas buscando sembrar estaba la semilla de vida que había
dejado plantada el viejo antes de irse. Fue distinguir que tu mensaje
es el que viene grabado hace varias generaciones rojas, y vos viniste
a transmitirlo con una simpleza y humildad que es imposible aceptar la
posibilidad de tu partida. ¡Basta de pérdidas! Independiente con
vos ganó mucho más que una Copa. Retomó una senda. Recuperó una
identidad, hiciste resurgir a un Diablo que estaba dormido, y que no
es joda que es mucho lo que nos permitimos ilusionarnos de la mano de
tu batuta.
Tras este amor idílico, ni en las
mejores películas soñado, este enamoramiento inicial a primera
vista y este primer año de noviazgo intenso, esmerado, dedicado,
tuvimos nuestra luna de miel en Río de Janeiro -sí, somos un caso
raro, primero celebramos y luego nos casamos- y ahora toca contraer
lazos formales. Eso que llaman firmar contrato pero que, viniendo de
vos Ariel, no puedo entender más que como una puesta en claro de
objetivos e intenciones, y que de esa manera tendrás a disposición
todo lo que te sea necesario para llevar a nuestro Glorioso Club
Atlético Independiente al lugar que ocupa en la historia de clubes
de fútbol. Que conocés porque te lo transmitió tu padre, que sabés
que tenés que seguir porque tu nieto, mi hijo, las generaciones
nuevas de hasta 20 años con las que me tocó vivir esta nueva final,
tienen que sentir en cuerpo y alma qué es esto de ser hincha de
Independiente. Esta es tu hinchada, la que va al frente, Ariel, y la
que te pide encarecidamente que no nos abandones, que ni pienses o
contemples la posibilidad de dejar el barco en esta instancia. Porque
sabrás que cuando las esperanzas se renuevan, cuando tras la muerte
vil e iracunda surge ese brote de semilla que ilusiona y permite
soñar, lo que hay que hacer es cultivar y cuidar, dedicadamente, en
el diario trabajo, ese brotecito que apareció para que un día
podamos ver y tener el árbol, que no nos dejaba ver el bosque, y que
el Club Atlético Independiente volverá a gritar que ¡será siempre
Independiente el Orgullo Nacional!
A quien no entienda el fútbol, es simple, es el espectáculo de la modernidad más emocionante y vibrante que hay. 90 minutos de un cotejo deportivo donde cualquier cosa puede pasar. Hay otras disciplinas donde la capacidad y potencia está más desbalanceada y siempre ganará el mejor, mientras que en el fútbol, los avatares del partido, la improvisación de la que el conjunto sea capaz en el momento, incluso con cierta picardía, más allá de que la tecnología se quiera meter indefectiblemente en las decisiones del juez, son determinantes para el resultado. Hasta el minuto final, todo puede pasar en el fútbol.
En toda civilización se da cuenta de espectáculos donde algún o algunos gladiadores luchan por algo, su libertad o vida en el caso más sanguinario, un objetivo o una conquista en las versiones más modernas. El Club Atlético Independiente de Avellaneda tiene 16 logros internacionales alcanzados, 7 de ellos la Copa más importante de América a nivel clubes, la Libertadores. Es quien más la obtuvo desde hace apenas 44 años. Y seguimos contando.
“Vamo' Independiente todo va a estar bien, como siempre te seguiré, como siempre te alentaré”. No pensé que conservaba un fanatismo tan intacto. Es así. Lo que te inculcan, te queda.
Las cacerolas se oyen cada 10 de la noche aquí en Barcelona, desde hace varios días, en reclamo por el reestablecimiento de los derechos civiles, sociales e incluso humanos, de los ciudadanos a manifestarse en paz y a pedir que una ley que no contiene a dos millones de catalanes sea modificada. No parece razón suficiente para liberar una guerra civil. ¿O sí?